De crepúsculos y flores la camiseta
se infla en el pecho, los colores
de la noche atraviesan los fulgores
y el encanto en un Jueves de Gambeta.
El balón rueda enloquecido
trazando una parábola precisa,
directa hacia mi jeta. La risa
que transforma un partido compungido.
Los regates se amontonan y en el suelo
los muslos se apresuran al embate
de un gran quite o un tímido remate
que acaricia el aire sin consuelo.
Con fervor, la pasión encendida
sacude los brazos y agita las manos;
giran al viento los pelos colombianos
porque esta noche es la noche prometida.
1 comentario:
Una genialidad. Sublime, quiero cantarla con la mano derecha en el corazón.
Publicar un comentario